¿Cómo ejercer en forma correcta el liderazgo basado en la ética?
Para
que un líder ejerza correctamente un liderazgo basado en ética, debe estar
constantemente aprendiendo, el liderazgo no debe ser individual sino
social. El liderazgo basado en la ética
señala Bolívar (2010), debe ser entendido como un “liderazgo para el
aprendizaje”, con lo anterior, el autor nos señala que el gestor debe promover
un liderazgo del centro educativo que apunte a la mejora constante de la
calidad de la educación. Un liderazgo para que sea ejercido correctamente
implica, que la persona que lidera
deben ser actividades que promueven y
fomenten un aprendizaje fluido, libre, constructivo y transformador; y para que
esto suceda, se deben revisar constantemente las bases materiales y teóricas
mediante las cuales se cimientan las estrategias educativas.
Así
mismo Venegas (2015), quien afirma lo siguiente: “Dentro de una institución educativa, el liderazgo debe ser
eminentemente pedagógico o educativo, orientado hacia la promoción de la
potencialidad o competencias de todos los miembros de la institución, para el
logro de una educación de calidad” (p. 136).Como bien lo menciona la cita anterior, el liderazgo ético de la educación se centra en el
carácter que debe mantener el gestor con garantizar que su centro educativo
imparta una educación de calidad, y que se cuente con la organización y los
medios adecuados para alcanzar dicho fin.
Con el propósito de impulsar un liderazgo para el aprendizaje, Bolívar
(2010), nos propone cuatro tipos de prácticas de cómo ejercer de forma correcta
un liderazgo educativo basado en la ética; estas prácticas son las siguientes:
1. Establecimiento de una dirección
compartida del rumbo de la organización, en lo referente a la misión, visión,
metas a alcanzar y aspiraciones de desarrollo.
2. Identificación de las necesidades
de formación y capacitación del personal docente, para apoyarlos de forma
permanente, brindando desarrollo profesional, incentivos y apoyo formativo.
3. Rediseño de la organización,
estableciendo estructuras más horizontales de tomas de decisión, basadas en los
principios democráticos, el respeto y la construcción conjunta de la estructura
decisoria del centro educativo. Este elemento permite desarrollar un clima
organización óptimo, basado en la certidumbre y la transparencia.
4. Evaluación y seguimiento constante
de la calidad del currículo, de su aplicación, e identificación de las
necesidades diarias que se enfrentan para promover un aprendizaje realmente de
calidad. No se trata de perseguir y sancionar al profesorado, sino más bien de
apoyarlos, guiarlos y motivarlos para alcanzar una educación de excelencia.
Mediante la ejecución de estas cuatro prácticas, se puede evidenciar la
posibilidad de fomentar un liderazgo educativo ético, comprometido con el
desarrollo organizacional inclusivo del centro educativo, así como con el
fomento de la calidad constante de la educación.
Según
Pautt (2011), un buen líder requiere de complejas habilidades sociales como
persuasión, negociación, habilidades de juicio social y toma de decisiones que
le permitan adaptarse a los demás, crear consenso para así lograr un objetivo o
visión que le proporcione una mejor comprensión de las personas con las que
trabaja, de sus necesidades, creencias, aspiraciones y capacidades.
En síntesis, el líder es en gran medida
esencial para poder propiciar en cada trabajador acciones justas que lo hagan
estar feliz con su trabajo por medio de la aplicación de valores éticos que se
evidencien tanto en su ámbito personal como en el social.
Para una mejor comprensión y visualización de las características de un buen líder diríjase al siguiente link Galería de Fotos
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